viernes, 24 de octubre de 2008

ALAMEDA


La alameda
Nace del ruido diario
Aquí penetra el zumbido dormido
En el cemento vivo
Donde caminan las carnes sonámbulas
Como saliendo de un entierro
Cegados por la rutina bestial del encierro
Aquí mismo, en la vereda del sol
Se oyen alaridos de mendigo
Se palpa el sudor de mi cuadra
Y cuando llega la noche
Siento en mi retina el silbido de un grito
Quebrándose en las piernas de un móvil

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